Planetas habitables

En búsqueda de un planeta habitable

Uno de los objetivos principales de los centros más importantes de astrobiología es encontrar planetas no necesariamente habitados, pero por lo menos habitables. Es decir planetas o satélites planetarios que podrían mantener la vida si esta se originara allí o si fuera portada hasta allí a través de otro objeto.

¿Cuáles son las características fundamentales que debe tener un planeta para que lo podamos llamar “habitable”? Según nuestro concepto de habitabilidad un ambiente que pueda ser habitado debe tener tres cosas básicas:

  1. Regiones extensas de agua líquida. El agua está compuesta de los dos elementos reactivos más abundantes del universo y es imprescindible para la vida tal y como la conocemos. Por eso, el hecho de que un planeta contenga agua líquida se considera esencial para que pueda sustentar vida.
  2. Condiciones favorables para el ensamblaje de moléculas orgánicas
  3. Fuentes de energía para mantener el metabolismo

Sin embargo estos requisitos podrían cambiar según aumenta nuestro conocimiento de astrobiología. En los últimos años, el descubrimiento de microorganismos que viven en ambientes extremos, por ejemplo algunos que se mantienen con energía química (quimiotrofos), o que viven en temperaturas extremas han cambiado radicalmente nuestro concepto de ambiente habitable.

Y de nuevo nos topamos con el mismo problema: es imposible examinar los 10E10 del tipo Tierra que los modelos estadísticos predicen que existen en nuestra galaxia, y mucho menos los 10E21 que se supone que hay en el universo.
Hay una diferencia básica entre la búsqueda de vida en el Sistema Solar y la búsqueda en planetas exteriores. Dentro del sistema solar, la distancia interplanetaria es suficientemente pequeña como para que la transferencia de microorganismos entre planetas sea un proceso probable. Sin embargo la distancia entre estrellas es tan grande que este proceso es altamente improbable, y se cree que en caso de haber vida fuera del Sistema Solar, lo más probable es que se haya originado de forma independiente.

Por todo esto, hasta ahora nuestros esfuerzos se han centrado en lo que tenemos más cerca. Del que más sabemos en términos de habitabilidad es de Marte, y más allá hay algunos otros planetas o satélites de los que tenemos alguna pista, pero poco más.

  • Marte: Se sabe que en algún momento de su historia, Marte tuvo grandes zonas de su superficie cubiertas por agua. Estos lagos o mares se mantenían gracias a precipitaciones atmosféricas y por agua procedente de acuíferos del subsuelo. Se cree que podría haber habido sistemas de agua subterránea capaces de mantener vida. Recientemente se ha detectado metano en la atmósfera, lo cual indica que estos ambientes habitables subterráneos podrían existir aún hoy.
  • Satélites de Júpiter (Europa, Ganymede y Callisto): Hay evidencias de que existen arcillas y agua líquida subterraneas en estos satélites, son mantenidas por el calor interno.
  • Titan, luna de Saturno: Tiene una atmósfera y una superficie rica en compuestos orgánicos prebióticos. También se han encontrado lagos de hidrocarbonos líquidos lo que abre la puerta a posible nuevos solventes (en vez del agua) y fuentes de energía que podrían dar lugar a formas de vida diferentes de las conocidas en la Tierra.
  • Enceladus, luna helada de Saturno: Se han fotografiado columnas de vapor de agua que aparecen de vez en cuando desde debajo de la superficie. Esto indica que en el interior podría haber zonas habitables con agua líquida.

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